Biblioteca escolar

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martes, 13 de mayo de 2014

LECTURAS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL I



            Aunque en este 2014 lo que se estila es hablar de la Primera Guerra Mundial, coincidiendo con el centenario de su comienzo, y de hecho ha habido un aluvión de novedades editoriales sobre el asunto, por si el blog no llega a 2039, y como además solemos ir a contracorriente, nos permitimos recomendar cuatro libros que retratan distintos episodios de la segunda contienda mundial. Existe asimismo una abundantísima bibliografía sobre la misma, pero las obras que comentaremos comparten editorial (Inédita) y están narradas como si fuesen novelas de acción, pese a que poseen todo el rigor histórico exigible. Empezaremos por dos libros que versan sobre la guerra en el Pacífico entre EEUU y Japón para, en una próxima entrada, desplazarnos al continente europeo:

- Pacific Alamo (John Wukovits, 2003); narra la heroica resistencia en el atolón de Wake por parte de un puñado de soldados estadounidenses, acompañados por obreros civiles a los que sorprendió allí la guerra construyendo varios edificios. Los hechos se produjeron días después del ataque japonés a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941. En esos momentos Japón avanzaba sin oposición por todo el Pacífico, por lo que pensó que Wake tampoco ofrecería resistencia. Sin embargo, fueron necesarias varias oleadas de ataques para doblegar a los valientes defensores, quienes esperaron en vano los refuerzos de su país, un país por entonces totalmente desconcertado y más preocupado en defender su costa oeste (se pensaba que los nipones tenían capacidad de bombardear e incluso de invadir ciudades como San Diego, Los Ángeles o San Francisco), que en socorrer a ese pequeño atolón en medio del océano sin gran valor estratégico. Una vez tomadas las islas, no se acabaron las penurias, ya que los supervivientes pasaron recluidos el resto de la guerra en cárceles japonesas en unas condiciones infrahumanas.


- La batalla de Leyte (Jean-Jacques Antier, 1985); seguimos en el Pacífico, pero ahora en octubre de 1944 y las tornas han cambiado: los japoneses empezaban a retroceder (especialmente tras la batalla de Midway) y los estadounidenses querían cumplir la célebre promesa del general MacArthur de volver a Filipinas, para lo cual organizaron el desembarco en Leyte con la ayuda del almirante Halsey. Los japoneses sabían de la importancia de las Filipinas en el devenir de la guerra, pues su pérdida supondría que el ejército de los Estados Unidos cortaría el paso a las imprescindibles materias primas que requería la metrópoli, y la guerra estaría definitivamente perdida. Para evitarlo, Japón envió allí al resto de su flota, con lo que se produjo la considerada como última gran batalla aeronaval de la historia. En ella se utilizaron todos los medios disponibles por ambos bandos: submarinos, lanchas torpederas, destructores, dragaminas, portaaviones, cruceros y acorazados (Leyte se considera la última batalla de ese tipo de buque, actualmente desaparecido de las marinas modernas). Los japoneses, conscientes de su inferioridad, recurrieron a los ataques con pilotos kamikazes y a las batallas nocturnas, aunque el mayor desarrollo del radar por parte norteamericana inclinó la balanza hacia su lado, consiguiendo de paso eliminar a todos los portaaviones japoneses. Después de Leyte el final de la guerra sería una mera cuestión de tiempo.
                    SPF

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